La 44ª Reunión Anual de la American Society of Retina Specialists (ASRS) se celebró del 15 al 18 de julio de 2026 en el Palais des Congrès de Montréal, Canadá. Durante cuatro jornadas, especialistas en retina de diferentes países presentaron resultados de investigación clínica, nuevas estrategias terapéuticas, técnicas quirúrgicas y tecnologías de imagen aplicadas a algunas de las patologías retinianas de mayor relevancia.
El programa de este año dejó una impresión especialmente clara: buena parte de la innovación actual busca reducir la carga terapéutica de enfermedades crónicas como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), identificar antes el deterioro funcional de la retina y avanzar hacia tratamientos capaces de modificar la evolución de patologías para las que todavía existen opciones limitadas.
La terapia génica, la atrofia geográfica, la enfermedad de Stargardt, la monitorización mediante OCT domiciliaria y las nuevas técnicas de imagen ocuparon un lugar destacado, junto con las habituales sesiones dedicadas a cirugía vitreorretiniana y complicaciones.
Una edición con especial atención a la DMAE y las terapias de mayor duración
El programa científico dedicó diferentes sesiones a la DMAE neovascular. El 16 de julio se abordaron las terapias emergentes más allá del tratamiento anti-VEGF convencional, los resultados obtenidos en práctica real y cuestiones relacionadas con la carga asistencial. Al día siguiente se presentaron investigaciones sobre nuevas dianas terapéuticas y tratamientos en desarrollo.
La cuestión de fondo resulta conocida para cualquier especialista en retina: los tratamientos intravítreos han cambiado radicalmente el pronóstico de la DMAE neovascular, pero requieren un seguimiento prolongado y, en muchos pacientes, numerosas inyecciones.
Por ello, una parte importante de la investigación está orientada hacia estrategias capaces de mantener el control de la enfermedad durante periodos más prolongados.
Terapia génica 4D-150 y los resultados a dos años del estudio PRISM
Entre los trabajos de última hora se presentaron resultados a dos años del ensayo fase 2b PRISM con 4D-150, una terapia génica intravítrea en investigación para DMAE neovascular.
Carl C. Awh presentó los datos y puso especial atención en los pacientes con diagnóstico relativamente reciente. Los resultados comunicados mostraron una respuesta duradera durante el seguimiento y una reducción de la necesidad de tratamiento anti-VEGF suplementario.
La relevancia clínica de esta línea de investigación reside precisamente en su objetivo terapéutico. En lugar de administrar repetidamente un fármaco para inhibir VEGF, las terapias génicas investigan la posibilidad de conseguir que el propio tejido ocular produzca de forma sostenida moléculas con actividad terapéutica.
Se trata todavía de una estrategia en investigación y, por tanto, estos resultados no deben interpretarse como equivalentes a una terapia aprobada. Sin embargo, los datos presentados en Montreal refuerzan el interés por tratamientos capaces de reducir considerablemente la carga de inyecciones asociada a la DMAE neovascular.
Atrofia geográfica: uno de los grandes focos de investigación en ASRS 2026
La forma avanzada de DMAE seca tuvo una presencia considerable en el programa. Se analizaron tratamientos actualmente disponibles, datos obtenidos en práctica clínica y terapias experimentales que exploran mecanismos diferentes a la inhibición del complemento.
La evolución del abordaje de la atrofia geográfica está siendo especialmente relevante para la retina médica. Después de décadas sin tratamientos capaces de modificar su progresión, el panorama terapéutico ha comenzado a cambiar, aunque siguen existiendo numerosas cuestiones sobre selección de pacientes, respuesta funcional y beneficio a largo plazo.
Pegcetacoplan y avacincaptad pegol en la práctica real
Josh O. Wallsh presentó un análisis comparativo en pacientes tratados con avacincaptad pegol o pegcetacoplan, dos inhibidores del complemento utilizados frente a la atrofia geográfica.
El interés del estudio estaba en comparar ambos tratamientos dentro de los mismos ojos en un contexto de práctica real. El análisis comunicado en ASRS 2026 no encontró una diferencia estadísticamente significativa en las tasas de crecimiento de las lesiones de atrofia geográfica durante los periodos de tratamiento con ambos fármacos.
Este tipo de información complementa los datos procedentes de ensayos clínicos. Una vez que los tratamientos llegan a la práctica diaria, resulta fundamental conocer su comportamiento en poblaciones más heterogéneas y bajo condiciones asistenciales diferentes a las de un estudio controlado.
Otro trabajo presentado por Hasenin Al-Khersan utilizó análisis asistido por inteligencia artificial para estudiar pacientes tratados con pegcetacoplan, incluyendo casos con DMAE neovascular concomitante. Los resultados mostraron una reducción de la pérdida de epitelio pigmentario de la retina y fotorreceptores después del tratamiento.
Terapia celular con ASP7317
Una de las aproximaciones más diferentes fue la presentada por Vivienne S. Hau, que expuso resultados de fase 1b de ASP7317 en pacientes con atrofia geográfica avanzada.
ASP7317 es una terapia celular experimental basada en células del epitelio pigmentario de la retina derivadas de células madre pluripotentes.
Los datos iniciales mostraron un perfil de seguridad favorable y señales que justifican continuar investigando su posible efecto sobre la función visual y la progresión de la atrofia.
La estrategia resulta particularmente interesante porque plantea un concepto distinto al de frenar una vía molecular concreta: intentar reemplazar o restaurar células del epitelio pigmentario dañadas.
Aun así, hablamos de resultados tempranos. Serán necesarios ensayos más amplios y seguimientos prolongados para determinar el verdadero beneficio clínico de esta aproximación.
OCU410 y el interés creciente por la terapia génica en atrofia geográfica
Otra investigación destacada fue el programa ArMaDa con OCU410, una terapia génica experimental presentada por Arshad M. Khanani.
Los datos de fase 2 comunicados durante el encuentro evaluaron su potencial para modificar la progresión de la atrofia geográfica. Paralelamente, Jay Chhablani presentó análisis mediante imagen multimodal para estudiar los cambios anatómicos observados en pacientes tratados.
¿Qué mostraron las pruebas de imagen?
El análisis mediante autofluorescencia de fondo y OCT de dominio espectral permitió estudiar tanto el epitelio pigmentario como la zona elipsoide de los fotorreceptores.
Según los resultados presentados, los ojos tratados mostraron aproximadamente un 23 % menos de progresión de la atrofia del epitelio pigmentario medida mediante OCT y una reducción cercana al 41 % en la pérdida de zona elipsoide.
Son datos prometedores, aunque todavía deben interpretarse dentro del contexto de un programa clínico en desarrollo. La combinación de resultados funcionales y biomarcadores estructurales será fundamental para determinar el valor de estas terapias.
Optoretinografía: detectar alteraciones funcionales antes de observar daño estructural
Uno de los trabajos tecnológicamente más interesantes del congreso fue presentado por Kareem Moussa, especialista de retina de la University of California, Davis.
La investigación abordó el potencial de la optoretinografía (ORG) para estudiar la función de los fotorreceptores.
Las técnicas de imagen actuales permiten visualizar la retina con un nivel de detalle extraordinario, especialmente mediante OCT. Sin embargo, observar una estructura aparentemente conservada no significa necesariamente que las células estén funcionando correctamente.
De la imagen anatómica a la imagen funcional
La optoretinografía intenta cubrir precisamente esa diferencia. La técnica mide las respuestas de los fotorreceptores ante estímulos luminosos utilizando una fuente de luz de OCT.
Los datos iniciales presentados en Montreal sugirieron que esta tecnología podría detectar disfunción de los fotorreceptores en ojos de pacientes diabéticos antes de que las técnicas convencionales de imagen permitan identificar alteraciones estructurales evidentes.
Si estos hallazgos se confirman en estudios más amplios, podrían tener implicaciones relevantes para el diagnóstico precoz y la monitorización de determinadas enfermedades retinianas.
La transición desde una imagen fundamentalmente anatómica hacia biomarcadores funcionales representa una de las líneas más interesantes de evolución del diagnóstico retiniano.
OCT domiciliaria y el reto de monitorizar la DMAE desde casa
La monitorización mediante OCT en el domicilio también tuvo presencia en ASRS 2026. El programa incluyó específicamente una sesión dedicada a replantear el manejo de la DMAE neovascular mediante OCT domiciliaria, carga terapéutica y barreras encontradas en práctica real.
La posibilidad de que determinados pacientes puedan realizar exploraciones frecuentes desde casa plantea un cambio importante en el modelo de seguimiento.
En lugar de depender exclusivamente de OCT realizadas durante visitas programadas, la monitorización domiciliaria puede generar información longitudinal sobre la presencia o evolución del fluido retiniano.
Sin embargo, el debate ya no se centra únicamente en si la tecnología funciona. También aparecen cuestiones relacionadas con costes, financiación, interpretación de grandes volúmenes de exploraciones y carga de trabajo para el especialista.
ASRS 2026 reflejó precisamente esta transición: la OCT domiciliaria está pasando de ser una innovación tecnológica a plantear preguntas sobre cómo integrarla de manera eficiente en la asistencia clínica.
Enfermedad de Stargardt: nuevas terapias y biomarcadores
Las enfermedades hereditarias de retina ocuparon una sesión específica el 18 de julio. El programa estuvo especialmente centrado en la enfermedad de Stargardt y reunió investigaciones sobre tratamientos emergentes, biomarcadores y diseño de ensayos clínicos.
Entre los trabajos presentados se encontraron los resultados del ensayo fase 3 DRAGON con tinlarebant, expuestos por Paul Bernstein, y datos relacionados con gildeuretinol.
La sesión abordó también cómo medir correctamente la progresión de la atrofia y cómo automatizar su cuantificación mediante autofluorescencia.
Este último punto tiene especial importancia en enfermedades de evolución lenta. Cuando un ensayo pretende demostrar que un tratamiento modifica la historia natural de una enfermedad, disponer de biomarcadores reproducibles y suficientemente sensibles resulta esencial para valorar diferencias entre pacientes tratados y grupos de control.
Cirugía vitreorretiniana y desprendimiento de retina
El carácter quirúrgico de ASRS se mantuvo muy presente. El primer día comenzó con Retina Surgery Around the Globe, una sesión dedicada a compartir abordajes quirúrgicos utilizados por especialistas de distintos países.
También se estrenó Circus of Complications, planteada para discutir complicaciones quirúrgicas y su manejo, junto con conferencias de casos médicos y quirúrgicos.
El 18 de julio se dedicaron varias sesiones al desprendimiento de retina, incluyendo prevención de vitreorretinopatía proliferativa, resultados quirúrgicos, factores de riesgo, profilaxis y nuevos hallazgos mediante imagen.
Entre los trabajos programados se encontraban análisis sobre retinopexia profiláctica de degeneración en empalizada y estudios sobre las denominadas corrugaciones retinianas externas en el desprendimiento de retina regmatógeno.
La formación basada en complicaciones y casos reales continúa siendo especialmente valiosa en cirugía vitreorretiniana. Más allá de conocer una técnica ideal, la práctica quirúrgica exige aprender a reconocer situaciones inesperadas y adaptar la estrategia intraoperatoria.
Edema macular tras retinitis infecciosa
Sruthi Arepalli presentó una revisión retrospectiva realizada en Emory Eye Center sobre el tratamiento del edema macular quístico después de una retinitis infecciosa.
El estudio incluyó 53 ojos de 44 pacientes y abordó un problema clínico complejo. Los corticoides pueden ser eficaces frente al edema macular inflamatorio, pero cuando existe antecedente de infección aparece la preocupación de reactivar la retinitis.
En la serie presentada, la mayoría de los ojos consiguió resolver el edema sin reactivación de la retinitis durante el seguimiento, aunque algunos casos necesitaron tratamientos prolongados y una vigilancia estrecha.
Los resultados aportan información útil en un escenario para el que existe evidencia limitada y donde la decisión terapéutica debe individualizarse cuidadosamente.
¿Qué deja ASRS 2026 para el especialista en retina?
La reunión de Montreal mostró una especialidad en plena transformación. Los anti-VEGF siguen siendo fundamentales en el tratamiento de numerosas enfermedades retinianas, pero buena parte de la investigación está intentando superar algunas de sus limitaciones mediante mayor durabilidad, nuevas dianas moleculares y terapia génica.
En atrofia geográfica se están acumulando datos de práctica real sobre inhibidores del complemento al mismo tiempo que avanzan aproximaciones mediante terapia génica y células del epitelio pigmentario.
La imagen también está evolucionando. El siguiente paso podría consistir en obtener información funcional de la retina antes de que aparezca un daño anatómico claramente detectable, como sugieren los primeros trabajos con optoretinografía.
A ello se suma la monitorización domiciliaria mediante OCT, que puede modificar la relación entre exploración, tratamiento y seguimiento de enfermedades crónicas.
En cirugía, el análisis de complicaciones, los factores de riesgo y la comparación internacional de técnicas continúan ocupando un lugar central.
ASRS 2026 dejó, por tanto, una fotografía bastante precisa del momento actual de la retina: tratamientos cada vez más duraderos, terapias dirigidas a modificar la enfermedad, nuevas formas de medir su progresión y una creciente integración entre genética, imagen avanzada y práctica clínica.
Muchos de los tratamientos presentados continúan en investigación y requerirán confirmación mediante ensayos posteriores. Pero la dirección es evidente. El objetivo ya no consiste únicamente en tratar las manifestaciones de una enfermedad retiniana cuando aparecen, sino en anticipar su evolución, reducir la carga terapéutica y preservar la función visual durante el mayor tiempo posible.




